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08ago.

Campesinos en el sur del Huila pasaron de ser aserradores a vigías de los bosques

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Fuente: La Voz de La Región

 

 

Por muchos años, un buen número de familias derivaron su sustento de aserrar madera en los bosques de la región. Ahora son un ejemplo en materia de conservación y cuidado de los recursos naturales y le apuntan a formar parte del proyecto REDD.

 

Talar un árbol en uno de los lugares boscosos del sur del Huila, era prácticamente una rutina para varios de los habitantes de zonas rurales de los municipios de Palestina, Acevedo, San Agustín y Pitalito. Dicha actividad, dejaba a los aserradores ganancias económicas de las que se derivaba el sustento para sus familias, aunque dicha práctica generara daños a las reservas naturales y al patrimonio ambiental en la región.

 

La carencia de nuevas opciones productivas, sumado a la poca presencia institucional en dichos sectores, ocasionó el aumento de estas prácticas que, para cientos de familias, hoy, está en el olvido pues decidieron cambiar por completo su actividad laboral comprometiéndose con la conservación de los bosques.

 

Todo empezó en el año 2002, cuando inició a ejecutarse el proyecto “Corredor Biológico, Guácharo-Puracé”, del que hicieron parte importantes organizaciones que trabajaron con al menos 1500 familias de la zona de influencia en los mencionados municipios, desarrollándose varias iniciativas que motivaron a los habitantes de la zona, a mirar la reserva natural, como su casa, la misma que había que cuidar para el beneficio colectivo.

 

Juan Pablo Puentes director territorial para el sur del país de ONF Andina, relató los pormenores de esta iniciativa que ya está arrojando los primeros resultados y que ha generado el compromiso no solo de los habitantes de la zona donde se desarrolla el proyecto, sino de instituciones como Cormagdalena, la CAM, las alcaldías municipales, la Gobernación y Cooperación Internacional a través del Fondo Francés para el Medio Ambiente y ONF Andina, esta última con amplia trayectoria en Francia.

 

Una vez empezamos a desarrollar el proyecto Corredor Biológico Guácharos-Puracé, todas estas organizaciones reconocieron la importancia estratégica de este sector natural, su riqueza ambiental y los distintos sistemas sostenibles que arroja la región”, indicó.

 

En el año 2007 al terminar dicha etapa, y ante la declaratoria del Parque Cueva de los Guácharos por las distintas autoridades ambientales, las instituciones miraron el potencial de dicha zona y empezaron con la comunidad, a hablar de los proyectos REDD (Reducción de Emisiones de Gases Efecto Invernadero a la Atmósfera); por evitar la deforestación y degradación del bosque generándose un valor agregado para quienes tengan su bosque en pie. Se inicia entonces, hablando de los “bonos de carbono”, un tema que para ese momento era nuevo, pero que ahora se ha convertido en uno de los pilares de la función de preservar; ya que una tonelada de gas carbónico que se deje de emitir a la atmósfera es el equivalente a un bono de carbono el cual se tranza en la bolsa de valores.

 

El primer paso que se dio en 2010 fue la evaluación de la zona para efectos de iniciar el objetivo dentro del proyecto REDD en el sur del Huila en el área de corredor biológico. Se establecieron los propietarios de los predios, se cumplió la verificación de escrituras o documentos de posesión, determinándose el número de hectáreas que se han comprometido en la iniciativa. Posterior a ello empezaron a desarrollar pilotajes para hacer más sostenible la producción sin ampliar la frontera agrícola, y ayudando a hacer más productivo su zona sembrada. Los pilotajes se llevaron a cabo con especies menores, ganadería, apicultura y huertas caseras, arrojando positivos resultados en los municipios de Palestina, Acevedo Pitalito y San Agustín.

 

Cómo está el proyecto en la actualidad:

Un validador internacional realiza las acciones de verificación, la semana anterior se cumplieron las visitas a instancias de las autoridades en el departamento, los representantes de las alcaldías municipales y por supuesto, la comunidad; ya en la zona, se verificó el nivel de compromiso de los campesinos, su conocimiento frente al proyecto REDD y la articulación institucional existente.

 

Juan Pablo Puentes, recalcó que: “producto de esta verificación los validadores pueden aprobar el trabajo realizado, no validarlo o, realizar algunos ajustes, pero esperamos por el proceso desarrollado no tener inconvenientes en esta materia” “De ser aprobado cada 5 años se monitoreará la zona para verificar que efectivamente los campesinos hayan preservado el bosque eliminando la deforestación por completo”, señaló Puentes, quien además,  indicó que si se evita la deforestación, se podrían empezar a emitir los denominados bonos de carbono a los beneficiarios.

 

Indicó igualmente que existe voluntad de las instituciones para gestar un plan de inversión a 30 años que beneficie a las familias vinculadas al proyecto, para apoyarlos en sus actividades productivas como ecoturismo y otras afines; pero, cuidado del bosque. En la actualidad hay  100 acuerdos de conservación firmados en la región lo que significa una importante alianza entre las comunidades y la institucionalidad, familias que derivaron sus sustento por muchos años del bosque, deforestándolo y, que ahora cuidan y protegen conviniendo en armonía con la naturaleza, trabajando de otra forma, capacitándose, generando calidad de vida a sus familias y sobre todo, siendo verdadero testimonio al Huila, el país y el mundo, por su inmensa voluntad de preservar el patrimonio ambiental, la mayor riqueza que posee el sur del Huila.

 

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Fuente: La Voz de La Región

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